He aquí un post que bien podría haber formado parte (o formar, aún no está descartado del todo) de una "sección" que había pensado desde un inicio para integrar al blog. La sección se iba a llamar "SirCafés", o algo por el estilo, y en la misma íbamos a contar nuestras experiencias en los distintos cafés de la Ciudad de Buenos Aires, y cuando decimos cafés, nos referimos a los que forman parte de alguna cadena (como el caso de hoy) o confiterías de las tradicionales.
En esa serie de posts, los establecimientos serían juzgados por nuestro equipo de especialistas según la atención, la limpieza, el café y los sabores o especialidades que ofrecían y demás. Por alguna u otra razón, la sección nunca salió al aire (quiero decir, nunca fue publicada) y quizás nunca más sea mencionada en el blog, pero quería comentar lo que acabo de comentar por razones que tienen que ver con comentar aquello que uno tiene ganas de comentar y entonces comenta.
Bien, habiendo hecho esta pequeña aclaración, vamos con el post en sí.
El día de hoy nuestros especialistas se acercaron a las instalaciones del Café Martínez sito en la calle Talcahuano 948 de nuestra capital federal.
A priori, debemos decir que por ambientación y/o decoración, dentro de las "cadenas" de cafés, el Martínez es, sin dudas, de nuestros favoritos. Teniendo en cuenta nuestra experiencia en esta y otras sucursales de la misma cadena, es para resaltar también la atención, siempre muy cordial y sin que uno tenga que estar esperando mucho tiempo. La limpieza suele ser otro punto a destacar en general.
Pero más allá del análisis profesional, que hoy dejaremos un poco de lado, nos vimos en la obligación de recomendarles a nuestros lectores algo que seguramente les hará sentir placereres que nunca antes habían experimentado. Sabores, olores, texturas, que convergirán en sus paladares y los harán sentir en el mismísimo paraíso.

Tan entusiasmados estábamos con los integrantes del staff que en un momento surgió la idea de juntar el capital necesario y comprar la franquicia (si, bueno, con pedirle la receta al cocinero o buscarla en algún lado quizás alcance), pero sirve para evidenciar, de alguna u otra manera, el estado de alegría al que se puede llegar con tan sólo probar unos bocados.
Agrego los precios.
Café cortado "largo": $ 7.00
Café cortado "corto": $ 6.00
Porción de torta: $ 13.75
PD: El pedido vino acompañado de unas galletitas de chocolate que estaban bien, pero en lo que se refiere a "petit fours" no hay nada como las galletitas de limón, aunque ya no las dan más parece (también de Café Martínez).
Calificación: 10 tréboles.
Saludos.
SirThomas.
(Llegó la torta y nuestro sacrificado periodista aguarda paciente para comenzar la degustación)
En esa serie de posts, los establecimientos serían juzgados por nuestro equipo de especialistas según la atención, la limpieza, el café y los sabores o especialidades que ofrecían y demás. Por alguna u otra razón, la sección nunca salió al aire (quiero decir, nunca fue publicada) y quizás nunca más sea mencionada en el blog, pero quería comentar lo que acabo de comentar por razones que tienen que ver con comentar aquello que uno tiene ganas de comentar y entonces comenta.
Bien, habiendo hecho esta pequeña aclaración, vamos con el post en sí.
El día de hoy nuestros especialistas se acercaron a las instalaciones del Café Martínez sito en la calle Talcahuano 948 de nuestra capital federal.
A priori, debemos decir que por ambientación y/o decoración, dentro de las "cadenas" de cafés, el Martínez es, sin dudas, de nuestros favoritos. Teniendo en cuenta nuestra experiencia en esta y otras sucursales de la misma cadena, es para resaltar también la atención, siempre muy cordial y sin que uno tenga que estar esperando mucho tiempo. La limpieza suele ser otro punto a destacar en general.
Pero más allá del análisis profesional, que hoy dejaremos un poco de lado, nos vimos en la obligación de recomendarles a nuestros lectores algo que seguramente les hará sentir placereres que nunca antes habían experimentado. Sabores, olores, texturas, que convergirán en sus paladares y los harán sentir en el mismísimo paraíso.
Me estoy refiriendo, sin más, a "La bomba". Así se hace llamar una de las tortas que se ofrecen en la sección de pastelería. No se pueden perder ese pedazo de cielo hecho torta. Una maravilla de la pastelería nacional. Una torta que, al menos en apariencia, se asemeja a la famosa (?) Pirineos, pero a ciencia cierta no sabría decirles qué mágicos ingredientes contiene que la hacen tan deliciosa, porque, a pesar de esa semejanza superficial, su sabor es notablemente superior. La cobertura, el merengue, la crema, el dulce de leche también están presentes en la torta mencionada, pero lo que hace LA diferencia es la base, una verdadera exquisitez que no tiene desperdicio alguno. De los más rico que me ha tocado degustar en mis veintinueve años sobre esta tierra (dejando de lado la torta que hace mi señora madre para nuestros cumples y todo lo que ella cocine, desde luego). Una torta que ha redefinido el concepto de ricura en mi.
No me queda mucho más para agregar, simplemente recomendarles que la prueban. Se aconseja disfrutar cada bocado. Contrariamente a lo que uno pueda llegar a pensar, NO empalaga, señores. No puede fallar.

(El especialista nos enseña la manera correcta de pinchar la torta con el tenedor)
Tan entusiasmados estábamos con los integrantes del staff que en un momento surgió la idea de juntar el capital necesario y comprar la franquicia (si, bueno, con pedirle la receta al cocinero o buscarla en algún lado quizás alcance), pero sirve para evidenciar, de alguna u otra manera, el estado de alegría al que se puede llegar con tan sólo probar unos bocados.
Agrego los precios.
Café cortado "largo": $ 7.00
Café cortado "corto": $ 6.00
Porción de torta: $ 13.75
PD: El pedido vino acompañado de unas galletitas de chocolate que estaban bien, pero en lo que se refiere a "petit fours" no hay nada como las galletitas de limón, aunque ya no las dan más parece (también de Café Martínez).
Calificación: 10 tréboles.
Saludos.
SirThomas.


