Tuesday, January 27, 2015

SirUrbano. Las mini paradas del 68/152.

Como consecuencia de las obras del falso metrobus de la Avenida Cabildo que viene realizando el gobierno de la ciudad, han aparecido sobre las veredas de dicha arteria (si me permiten la palabra) nuevas paradas de colectivo que tienen como característica singular y personal el de ser bajas de estatura. Las imágenes así lo confirman.

Como solemos hacer: sacamos dos fotos, se parecen, las publicamos igual y que los lectores vean la que les pareció mejor.
Esto se debe a que, además de las obras pertinentes sobre los carriles centrales de Cabildo, los ingenieros urbanos del gobierno porteño han decidido renovar las veredas que circundan toda la obra principal, en parte, comentaron algunos funcionarios a este medio, para "compensar" a los vecinos y comerciantes por el malestar que generan dichos trabajos. También, durante el proceso muchas paradas fueron corridas de sus ubicaciones habituales o directamente desaparecieron para volver a aparecer una o dos cuadras más adelante o más atrás pero ésta es una situación comprende y que no deja de ser temporaria. Paciencia.

Para próximas entradas de SirUrbano prometemos imágenes actualizadas de cómo ha ido avanzando el falso metrobus de la avenida Cabildo.

Saludos.
SirThomas.

Monday, January 12, 2015

SirHistorias. Thomas Chatterton, el falsificador de Bristol.

Para dar comienzo a la edición 2015 de SirHistorias conoceremos la historia de Thomas Chatterton, natural de Bristol, que logró cierta fama allá por el siglo XVIII como falsificador, primero, y como poeta y escritor más luego, logrando el reconocimiento de ilustres hombres de letras como Samuel Taylor Coleridge, Percy Bysshe Shelley y el genial irlandés Oscar Wilde.

Pueden escuchar online el audio del que hemos extraído buena parte (por no decir toda) la información que compartimos siguiendo ESTE link, que corresponde al programa La Venganza Será Terrible del 22-02-2005.
  (El protagonista de la SirHistoria de hoy)

“... Thomas Chatterton nació, naturalmente, en Bristol el 20 de noviembre de 1752. Su padre, que murió cuando el protagonista de esta charla era apenas un niño, también se llamaba Thomas y era conocido en el pueblo por sus proezas sexuales. Organizaba orgías extraordinariamente numerosas. También era reconocido por su talento poético y fama de buen músico. Trabajaba por la mañana, como la tradición familiar lo indicaba, de sepulturero en la iglesia de Redcliffe. En las tardes oficiaba de maestro en la escuela, que se ubicaba frente a la iglesia. Era, además, un lector pasional y una de sus hobbies predilectos era la numismática.
El abuelo de Thomas, de nombre John, estuvo presente en 1727 cuando hicieron una limpieza general en la iglesia de Redcliffe. Allí encontraron una enorme cantidad de documentos antiguos, y el párroco sin saber que hacer con ellos se los regaló a John Chatterton. Cuando mucho tiempo después, Thomas se encontró con aquellos papeles quedó fascinado.
El chico se crió solo, debido a la muerte de su padre, como hemos dicho, y a que su madre lo abandonó poco tiempo después. Lo mantenía el cura de la iglesia, Samuel Iron. Pasaba sus días entre la iglesia y el ático de su casa en donde estaban atesorados los documentos que tanto lo fascinaron.
Como no se llevaba bien con ninguno de los chicos de su edad, se entretenía en solitario examinado los documentos en el altillo donde pasaba buena parte del día encerrado, y también escribiendo poesía. Cada vez que salía del altillo, aparecían en su rostro y manos unas extrañas manchas amarillas sobre las que se negaba a dar explicaciones. Un día la señora Etkins, que era amiga del cura, ingresó en el desván de Thomas, mientras el chico no estaba, y encontró una sartén en la cual había un trozo de ocre, polvo de lija y de carbón, cientos de pergaminos desperdigados por todos lados y la señora creyó que todo aquello se relacionaba con actos de brujería. Quiso salir corriendo para dar aviso al párroco pero no pudo: apareció el joven Thomas y procedió a arrojar a la señora Etkins por la escalera. Desde entonces, la señora no volvió a molestarlo más.
A los doce años, Thomas Chatterton consiguió trabajo en el despacho de un abogado llamado Lambert. Aprovechando las horas de ocio laboral, escribió una enciclopedia comparativa en la que figuraban las palabras modernas con las correspondientes antiguas. Además, se dedicó a dibujar todos los edificios históricos de Bristol. Los elementos que tenía Chatterton en su altillo y que habían asustado a la señora Etkins, le servían para confeccionar obras o textos ingleses supuestamente antiguos. En un principio no pensaba sacar provecho de aquello, o dedicarse a la falsificación, sino que simplemente le gustaban los libros viejos y quería rodearse de ellos aunque se trataran de libros viejos inventados por él mismo.
Entonces escribía enormes textos que luego adjudicaba a autores del pasado y se declaraba poseedor de los manuscritos, de los originales o de algunas ediciones raras.
(Estatua dedicada a Chatterton)
Naturalmente, sacaba mucho material de aquella pila de documentos que su abuelo había recibido de parte del cura de la iglesia.
El primer acontecimiento que le dio cierta fama fue el siguiente: en la ciudad de Bristol se inauguró en el año 1769 un nuevo puente para reemplazar una vieja construcción que databa de 1248. Chatterton, que amaba la arquitectura de la edad media, quedó mortificado y para recordarle a la gente cómo era aquel lugar y el valor que tenía el puente demolido, envió al editor del diario de Bristol una carta, supuestamente añeja, en la que se describía con agregados poéticos, el acta de inauguración de aquel puente. Teóricamente la carta era el acta original y el editor del diario la aceptó como tal. Fue el primer éxito literario de Thomas aunque el envío lo había firmado con un seudónimo.
La publicación despertó en la gente una cierta indignación por la demolición del puente viejo y hasta se produjeron actos de sabotaje para destruir el nuevo.
Después Chatterton creó y atribuyó cientos de poemas a un antiguo escritor inglés llamado Thomas Rowley. Fue a ver a un profesor de literatura de nombre Thomas Phillips, director de un colegio de Colston, y le mostró los manuscritos. Y el profesor se convenció de que aquel manuscrito era original. La fama de Chatterton como descubridor de tesoros literarios comenzaba a acrecentarse (demasiados Thomas para una sola historia!).
Uno de sus seguidores, por decirle de alguna manera, fue un señor llamado George Catcott, que era propietario de una fundición de estaño. Tan admirado estaba el señor Catcott que se contactó con Chatterton y comenzó a pagarle unos buenos dineros para que descubriera más tesoros.
Thomas puso manos a la obra y como agradecimiento a los dineros que le entregaba Catcott decidió hacer aparecer un árbol genealógico en el que se demostraba que su mecenas era descendiente de la nobleza, con su escudo de armas pertinente.
Luego de lo cual, Thomas se abocó febrilmente a la fabricación de nuevos y cada vez más exóticos documentos antiguos.
Hizo aparecer una descripción de Bristol por Turgot, del siglo X, y otro texto, también de Turgot que se llamaba La Batalla de Hastings.
Todo iba viento en popa para Chatterton hasta que decidió publicar sus poesías. Como le sucede a muchos aspirantes, no le prestaron la atención suficiente.
Entonces, se puso en contacto con el escritor Horace Walpole, a quien admiraba muchísimo. Desde 1750, Walpole estaba construyendo en Twickenham una mansión campestre. Mansión que causaba sensación entre todos los ámbitos de la sociedad. Fue una de las primeras construcciones de estilo neo-gótico y allí Walpole guardaba todo tipo de rarezas. El escritor no se contentaba con ser coleccionista únicamente. En 1764 había escrito una novela que se llamó “El castillo deOtranto” en cuyo prólogo declaraba que la novela no era de su autoría sino que la había encontrado en la biblioteca de una antigua familia católica de Inglaterra y que databa del año 1559. Mucho más tarde, Walpole confesó que la novela la había escrito él y que recurrió a esa estratagema porque no confiaba lo suficiente en sus propias dotes literarias para presentarla como su autor.

(Horace Walpole)
Entonces, Chatterton se dirigió a verlo a Walpole, interesado justamente porque el consagrado escritor había tenido que recurrir a ese tipo de trucos para lograr que publicaran sus escritos. En el encuentro, Thomas le mostró sus textos, entre los que se destacaban, además, unos poemas inéditos de John Milton, que en realidad eran de su propia autoría. Walpole los recibió estupefacto e inmediatamente entregó los papeles a unos especialistas Craig y Mason, que eran dos grandes eruditos en literatura inglesa, quienes dieron su veredicto: son falsificaciones. Walpole comunicó a Chatterton el resultado y de paso lo insultó: lo llamó embustero, insolente y muchas cosas más que dejamos en la imaginación del lector.
Desesperado Thomas dejó Bristol y viajó a Londres. Unos meses después fue encontrado muerto en una mísera buhardilla tras haber ingerido arsénico. Aún no había cumplido los 18 años. 
(La muerte de Thomas Chatterton, de Henry Wallis)
Su estadía en Londres le había procurado una cadena de decepciones. Sino se hubiese envenenado probablemente hubiera muerto de hambre. Y todos culparon a Horace Walpole por haber maltratado al muchacho, y el escritor debió defenderse de las acusaciones en distintas gacetas londinenses, auque luego todo quedó en el olvido.
(Placa recordatoria: En una casa [ubicada] en este sitio murió Thomas Chatterton 24 de agosto de 1770)
Y esta figura de Chatterton, el pequeño falsificador de Bristol y el poeta en ciernes que no pudo llegar a ser, impresionó a muchos escritores. En realidad, sus falsificaciones funcionaron todas hasta que se le ocurrió por recrear a Milton, lo cual ya era demasiado. Algunos escritores como Percy Bysshe Shelley y Samuel Taylor Colleridge, entre otros, lo consideraron un genio en ciernes. Hasta se escribió una ópera en su honor, llamada Chatterton justamente, cuyo autor es Ruggero Leoncavallo aunque no figura entre su repertorio oficial y casi nunca se representó ...”.
(El autor de la ópera Chatterton)
Más luego, Dolina (en el audio) continúa reflexionando sobre la falsificación en general. 

Si les interesa, siguiendo ESTE link pueden Canción del Bardo, una de las creación de Thomas Chatterton.
ACA un link a una nota en donde se cuentan más y lujosos detalles sobre Chatterton en tanto que falsificador.


Saludos.
SirThomas.

Thursday, January 08, 2015

SirSubte. El ¿regreso? del pronosticador de trenes.

Los habituales usuarios del Subte, Línea D, hemos vistos con sorprendidos ojos que para alivio de los ansiosos han vuelto a funcionar los míticos "carteles pronosticadores de trenes" que profetizan el momento en que hará su arribo la próxima formación al andén de la estación en la que lo estamos esperando (bueno, también en el andén de enfrente sucede exactamente lo mismo, no es que sólo pronostica allí donde nos encontráramos, ojo), lo cual no mejora en nada la manera en que viajamos pero al menos incorpora certezas allí donde antes había incertidumbre.

Y nos preguntamos si se trata del regreso porque en la memoria de los periodistas que elaboran esta sección, junto con los de SirUrbano que en ocasiones son los mismos para qué mentir, existe un lejano recuerdo que establece su presencia y pleno funcionamiento allá por mediados de los años noventa. Luego, con la crisis (?) solamente pasaron a informar la dirección de los trenes que pasan por el andén en donde uno se encontrare, la hora, la fecha y en ocasiones la temperatura, nociones que más tarde pasaron a publicitarse en los televisores.

El cartel del que te hablamos en el párrafo inicial de este post.
 

Todo esto, hablando del Subte, Línea D, que es la que suelen utilizar a diario nuestros cronistas; si esta misma situación se repite en las demás líneas es algo que no podemos afirmar.

De yapa, una imagen del día 08-01-2015 de la Estación Juramento.

Desde que hemos notado su regreso, en el inicio de 2015, permanece infalible en sus vaticinios.

Saludos.
SirThomas.

Tuesday, January 06, 2015

SirFrases. Caerse de la cama.

Una de las más odiosas con la que te pueden recibir apenas hacés tu arribo al trabajo es:

¿Qué pasó, te caíste de la cama?
(Un agravante es cuando le agregan “campeón, máster, capo, amigo, gato” o algún epíteto similar).
(A pesar de sus acrobáticas poses, Mía jamás se cae de la cama)

Curiosamente (o no), esta frase puede servir tanto para un barrido como para un fregado.

Es decir, si bien se la suele utilizar mayormente cuando el "trabajador" (en este ejemplo) llega temprano a la oficina, también puede ser empleada para referirse a una llegada tardía del mismo u otro empleado (“si no te caías de la cama no venías, no?”, suele agregar el compañero de oficina promedio que todos hemos sufrido alguna vez).

¿O será al revés?

Ambas corrientes ideológicas se disputan la preferencia.

Saludos.
SirThomas.

Monday, January 05, 2015

SirHome ¿Mito o Verdad? Limpiar el Lavarropas con vinagre.

"Para limpiar el lavarropas lo ideal es hacer un LAVADO COMLETO siempre con AGUA CALIENTE al que le agregás (y esto es lo FUNAMENTAL) un chorrito o un envase de los "chicos" completo de VINAGRE DE ALCOHOL", palabras más, palabras menos, fue la conclusión particular a la que se llegó en la reunión general de empleados realizada el último 30 de diciembre en la editorial jurídica en la que trabajo.

Limpiar el lavarropas con vinagre: ¿mito o verdad?
a) Mito (no se la crea Sir, era una joda)
b) Verdad (sí, funciona, pruébelo con los ojos cerrados, no se va a arrepentir)
Al escuchar tamañan revelación (yo no tenía idea de que había que realizarle service alguno al lavarropas, a lo sumo algún lavado "sin nada" como para purgarlo un poco, pero esto de utilizar VINAGRE sinceramente me superó y me dejó en estado de shock) mis asombrados ojos buscaron la mirada cómplice de algún otro compañero de trabajo que se hallara en mi misma situación, y efectivamente así fue: los varones presentes en la mesa de discusión primero nos reímos, luego desacreditamos la máxima susomentada y finalmente, luego de repreguntar en varias oportunidades si no se trataba de alguna clase de broma, nos resignamos y admitimos nuestra ignorancia total en este tipo de asuntos.
Otro tip FUNDAMENTAL que escuchamos en esa misma reunión de parte de las expertas que hacían uso de la palabra, fue la siguiente: "si usan jabón líquido para los lavados, NO HAY QUE USAR SUAVIZANTE", en parte porque el jabón líquido ya viene con NO SE QUÉ MIE*DA (creo que glicerina, o algo así) y el suavizante daña el lavarropas NO RECUERDO DE QUÉ MANERA (mi mente ya no pudo retener más datos)

ACTUALIZACIÓN:
A) Mito
B) Verdad 3 (María, SirFather, Frodo)
 
La opinión de los expertos:
SirFahter, ingeniero mécanico, hombre acostumbrado a las tareas hogareñas, desde Santa Clara del Mar, nos acerca los fundamentos que avalan los dichos de las expertas: "Es verdad, mezclado con un poco de agua es para evitar sarro en las cañerías metálicas del lavarropas. Pero como ahora son casi todas de plástico, no veo la utilidad"; cuando ya se estaba retirando, da media vuelta, nos mira y agrega: "Sí es necesario hacerlo en las cafeteras eléctricas cada tanto".

María, además de su voto en pos de la verdad, nos acerca otro tip para nosotras las amas de casa: "Otra cosa que hago es lavar las toallas con limpiador líquido y le pongo vinagre porque las pone más mullidas ya que el vinagre saca el polvo de lavar que pudo haber quedado pegado".

Con respecto al tema de los suavizantes, nuevamente María vuelve a escena para ratificar lo que las expertas habían comentado en la charla que dio origen a este post: "No hay que usarlos", fue su tajante respuesta.

Eso es todo.

Saludos.
SirThomas.

Monday, December 29, 2014

SirMitos. Calentar el motor del auto ¿Mito o realidad?

Compartimos con nuestros lectores una duda que le surgió a nuestro redactor en jefe y que hizo pública a través de su muro personal de faceb**k. En exclusiva para el blog, incluimos las respuestas que nos brindaron luz ante tanta oscuridad.

 (SirFather, calentando los motores de un antiguo escarabajo)


[La inquietud del día] Reconociendo, como primera medida, mi supina ignorancia en cuasi todo lo que rodea al rubro automotor, la pregunta es la siguiente:

... con lo moderno que se han vuelto los motores de los autos actuales aún sigue siendo necesario "calentarlo" unos minutos (digamos) previamente a su puesta en marcha, entendiendo esto último como "arrancar el auto".

Por otro lado, o por el mismo, cabría preguntar también si todos los nuevos motores vienen con todo computarizado y demás, o algunos (supongamos los más económicos) conservan la estructura y mecanismos de los de hace 10-15-20 años atrás.

Cabe la posibilidad, también, de que lo de "calentar" el motor sea otra más de las mentiras que nuestros padres nos decían de chicos para que nos portáramos bien en el colegio. “Oh niño, pórtate bien o te mando a calentar el motor del AMI 8”, era una de las frases que más se oían en las casas bonaerenses a mediados de los ochentas.

Las respuestas de nuestros “lectores” fueron las siguientes:

Fede Poore: No soy un experto en la materia, ni mucho menos, pero tengo entendido que esto de "calentar el motor" (entendiendo por esto el encendido del motor durante unos tres o cinco minutos antes de su puesta en marcha) es más bien una práctica invernal, que contribuye a que el motor no se congele durante las bajas temperaturas. No sé si tiene mucho sentido si el auto es más o menos nuevo y si la temperatura ambiente es de 25° C.

Cintia B. En mi autito año 96 no hace falta calentarlo! Hay que llevarlo a una velocidad moderada los primeros cinco a diez minutos para que "caliente" el motor.

SirThomas responde: Excelente!

Fede: Ahora que lo mencionas, recuerdo que sí (sí, qué?) que en invierno el ritual era más habitual o se demoraba más que en épocas de mayor temperatura. Sentadito el Roach Team aguardaba a que SirFather concluyera con la rutina mientras intentábamos mantener una temperatura corporal adecuada.

Cintia: Estupendo el dato como para darnos una idea sobre a partir de qué año ya no es necesario cumplir con el modus operandi cuestionado. 

El Tío Cucum: Si no se calienta el motor, cuáles serían las apocalípticas consecuencias?

SirThomas: Es muy buena tu pregunta; no sabría qué responder! Si se lo calienta debido a las bajas temperaturas no creo que pase otra cosa más que una suerte de pseudo congelamiento temporal de los mecanismos que integran el motor en sí; si se arranca de una qué pasará; sólo los valientes que se animaron a tamaña hazaña nos lo podrían contar.

Luego de varios días de silencio esta última incertidumbre quedó pendiente, con lo que algún lector que sepa del tema nos lo podría responder; lo mismo con aquella duda respecto de las “computadores” dentro de los motores.

El dictamen final, una vez recogidas las opiniones de quienes opinaron sería: si el auto tiene una antigüedad no superior a los 20 años no hace falta calentarlos; caso contrario, en épocas de baja temperatura, es recomendable hacerlo.

Saludos.
SirThomas.

Monday, December 22, 2014

SirBlogs. Séptimo aniversario del blog.

Un día como hoy pero en realidad un 11 de noviembre de 2007, este espacio conocido como El Blog de SirThomas o El Maldito Irlandés hacía su presentación oficial en la red de redes (?), cumpliendo al día de la fecha su séptimo aniversario pululando en este mágico y maravilloso mundo.
 
Como solemos hacer habitualmente en este tipo de repasos, aquí van los mejores cinco posts que recomendamos para su relectura o su descubrimiento, dependiendo el caso. Al revisar el año, caímos en la cuenta de lo poco que hemos publicado este año, sin dudas el de menor producción en estos siete años, lo que se debe a un sinnúmero de factores que no viene al caso comentar ahora mismo pero que presumiblemente se podrán imaginar, o no. Por esto, también dudamos en hacer el post aniversario pero por historia y por respeto al blog y a nuestros humildes y fieles lectores decidimos publicarlo. La idea es volver a retomar el ritmo de años anteriores pero no podemos prometer regularidad ni que esto se vaya a cumplir.
(Una copita para acompañar)
Acompañan el repaso algunas imágenes de la celebración cumpleañera de nuestro redactor en jefe.
(La torta por dentro)
 
- SirEncuestas. Tira de asado ¿Sí o no? Una de las compulsas más polémicas de los últimos años que puso en serio riesgo la tan mentada popularidad del corte vacuno en discusión. Los resultados sorprendieron a más de uno.
 
- SirThomas estableció un nuevo record. Artículo que narra algo pocas veces visto antes en la historia de los trámites burocráticos: dar dos veces mal el teléfono.
 
- SirHistorias. La curiosa muerte y Moliere y otros nueve decesos extraños. Post en el que se comentan diez muertes que sucedieron bajo extrañas o insólitas circunstancias.
 
- SirNo. A las toallas que no secan. El artículo de más reciente publicación lo que no le impide formar parte de este repaso anual.
 
- SirColchones. Restos de la colección 2012-2013. No podía faltar (o sí) un artículo de una de las secciones emblemáticas del blog.
 
Saludos.
SirThomas.

Wednesday, October 01, 2014

SirNO. En este blog le decimos NO a las toallas que no secan.

Así de simple, así de sencillo, así de directo.

[El que quiera puede seguir leyendo, el que no, puede quedarse con lo ya dicho que es más que suficiente, además de que cada cual tendrá en su propio ser o estar, parecer o semejar, las razones que expliquen este fenómeno].

 (Una toalla que sí seca)

Por razones que nuestro staff de periodistas no ha podido dilucidar estos engendros (las toallas que no sean) se ofrecen aquí allá y en todas partes. Las podemos encontrar en blanquerías o negocios del ramo pero también a la vuelta de la esquina, en los mini, super e hiperrmercados, galerías comerciales y otros tantos recovecos. Empresarios, caballeros de industria o simples comerciantes inescrupulosos quieren hacernos caer en la trampa poniendo al alcance de nuestra mano (luego de intercambiar un monto x de dinero, algo que no escapa a las leyes generales del comercio) un producto que no cumple con la función para la que fue imaginado, soñado, ideado, pensado, creado: secar (o bien absorber mediante un complejo mecanismo el agua o la humedad que uno desea hacer desparecer, ya sea de su propio cuerpo, del ajeno o de superficie u objeto x, ya que este mismo comportamiento lo podemos observar en lo que comúnmente conocemos como “repasadores”).

Las teorías e hipótesis que a lo largo de la historia reciente han intentado encontrarle sentido a este extraño fenómeno son tantas que sería harto tedioso repasar cada una de ellas pero expertos en sociología textil coinciden en sentenciar que básicamente y en idioma criollo para que todos podamos entenderlo, se trata de un típico caso de “aparentar algo que no se es”.

Consultado por miembros de este blog, el experto Roberto Polverigiani nos explicó que “algunas de las toallas que están al alcance de la mano del consumidor promedio prometen más de lo que terminan siendo porque llevan impregnado en su ADN esto de aparentar ser algo que en realidad no son. Fíjense ustedes que por un lado hacen gala de su suavidad, que si bien es recibida positivamente por el cliente, al mismo tiempo es una cualidad absolutamente innecesaria o superflua, y en definitiva esto termina perjudicando al usuario ya que quizás, sólo quizás, por prestarle atención a este aspecto secundario dejan de cumplir con su función primigenia: secar aquello que está mojado, sea nuestro cuerpo, sea la superficie de la mesa [para el caso de los repasadores que tampoco son ajenos a este flagelo], sea el orín del gato que tenemos por mascota y al que bautizamos Ernesto, o lo que fuere”, concluye Polverigiani improvisando un paso de comedia mientras acomoda su tupido bigote.

Si bien los especialistas aún no han podido determinar el origen de este fenómeno, Polverigiani, doctor honoris causa de la Universidad de Villa General Mitre, sostiene que “por la información y los casos que se han relevado en los últimos años, todo pareciera indicar que esta anomalía se remonta a los inicios de la convertibilidad, cuando cientos de miles de productos chinos o japoneses invadieron los comercios argentinos a valores más “competitivos” o “económicos” (por no decir baratos) pero con su consabida mala o baja calidad”. Para hacerle frente a esta situación, agrega, “algunos industriales locales no tuvieron mejor idea que copiar dichos productos, y con el propósito de abaratar costos en el proceso de fabricación se inclinaron por utilizar telas impermeables “baratas” que importaron de China o Japón, duplicando así la oferta de este tipo de toallas en el mercado local, con las consecuencias detestables que se podrán imaginar”. Claro que nos las imaginamos Doctor. Le agradecemos su aporte y lo despedimos hasta la próxima.

Más allá de las teorías aquí esbozadas, queda claro que es un flagelo que hay que desterrar. 

Seguramente usted, estimado lector, se ha llevado más de un chasco al encontrarse en su vida con este tipo de toallas que incluso tras un proceso de gastamiento importante o de exponerlas al abrasivo sol de enero continúan con el comportamiento errante aquí denunciado. En ocasiones, sólo en ocasiones, esa suavidad que presentan en el primer o segundo uso desaparece tras el primer o segundo lavado y su correspondiente secado; en ocasiones no.
 
Haga oír su voz, proteste y ayúdenos en esta cruzada. Basta de toallas que no secan.


Saludos.
SirThomas.