Saturday, March 29, 2008

Metele pata que no entramos.

Aquí en este post, vamos a hablar respecto de aquellos pasajeros del Subte, Línea D, que contradiciendo al anterior post (que ven aquí debajo de éste) se mueven demasiado lento, actitud que también llega a desesperarnos (siempre exagerando y sabiendo que no se no vas la vida en ello y que no son actitudes que repudiemos como para que sean encarcelados o merezcan el rechazo de la sociedad, pero que sí merecen un llamado de atención, siempre con la mejor de las ondas y el mayor de los respetos).


Bien, ahora a los hechos.

La actitud que destacaré en esta ocasión es aquella que tienen algunos pasajeros, no todos, pero que se da en un mayor porcentaje a la citada en el post anterior. Tiene que ver con la lentitud y falta de sentido solidario con la que algunos usuarios ingresan a los vagones del Subte, siempre hablando de la Línea D, que es la que conocemos y sobre la cual hacemos nuestros estudios.

Ejemplificamos:

Fulanito esta esperando a que llegue el subte. Detrás suyo, Mengano, Sultano, Propano, Metano, y demás gases también aguardan, detrás de la línea amarilla, como corresponde.

Una vez que el subte llega, Fulanito se dispone a subir/entrar a la formación. No tiene que esperar a que salga nadie, porque son las 8.30 y la ola de gente se traslada mayoritariamente desde Congreso de Tucumán en sentido hacia Catedral y él se sube en la estación Ministro Carranza.

No queda mucho espacio a esas alturas en los vagones, pero todavía quedan huecos como suficientes como para que ingresen varias personas por estación. (Ya a partir de la próxima, Plaza Italia o Palermo, nunca recuerdo cuál viene primero y cuál después, en cualquiera de los dos sentidos, algunos pasajeros descenderán permitiendo un intercambio con quienes esperan en los andenes).

Fulanito ingresa al vagón.

Pasa la línea de la puerta con facilidad, no tiene que hacer mucho esfuerzo para adentrarse en el vagón. Pero un extraño fenómeno se apodera de su cuerpo. Queda paralizado. Inmóvil. Vuelca sus ojos sobre el libro que está leyendo o el celular para mandar o recibir un sms, o se acomoda los auriculares de su mp3. Apenas ingresa, este fenómeno paranormal le impide continuar avanzando, buscar un lugar más “adentro” del vagón, quizás en los pasillos del mismo, donde suele haber espacio para que más gente se acomode allí.

Entre cinco y siete segundos dura este fenómeno, que no sólo se apodera de Fulanito sino de una enorme cantidad de gente que está en la misma situación que nuestro personaje.

Fenómeno que se termina cuando Mengano, Sultana, Propano o Metano, meten presión al grito de “metele pata que no entramos” y ahí sí el cuerpo de Fulanito reacciona, vuelve a la “vida”, sus miembros inferiores recuperan movilidad y procede a ubicarse en algún lugar dentro del vagón, un poco más alejado de las puertas, y sobre todo, deja de “bloquear” el ingreso a sus colegas que esperaban detrás.

Suena la señal, se cierran las puertas y el Subte sigue su camino. Metano se quedó en el andén :(.

Lo destaco porque es un “fenómeno” que se da cuasi siempre. Gente que entra al vagón y en vez de continuar caminando dentro del vagón para darle espacio a quienes esperan también por entrar, se quedan ahí, se preocupan sólo por su lugar y listo. No son solidarios con quienes como él intentan ingresar. No se da con TODOS los pasajeros pero sí con una enorme mayoría.

No es algo como para criticar muy fuertemente y desde luego que una solución a este problema sería que haya más formaciones en horarios picos por parte de la empresa que maneja el subterráneo. La crítica principal, en realidad, es hacia ellos, hacia la empresa, que hace que todos viajemos como el tujes, sabiendo, además, que muchas otras cosas fallan en el subte, faltan, están a medio arreglar y demases, que quizás ampliaremos en algún otro momento.

Es tan sólo una observación sobre una situación que se da a diario y que me llama la atención. Yo entro, pero no me importa mucho si vos podés entrar.

Hay otras situaciones que iremos publicando en lo sucesivo, aunque cada vez faltan menos, de hecho en un par de semanas dejaré de utilizar el subte como medio de transporte para dirigirme hacia el trabajo reemplazándolo por mis propias piernas, y dejaré de aburrirlos con SirSubte :P.

Y agrego, ya para ir despidiéndome. Quizás algún lector se pregunte o exclame ¿Che, pero cómo es el tema, te quejás de los que van rápido y también de los que van lento? Bueno, pero son dos situaciones distintas, que no tienen mucho que ver una con la otra y que a su modo, nos llaman la atención.

A propósito de lo de viajar en el transporte público, imagino que muchos de ustedes ya lo conocen, pero aquí les dejo ESTE link a Viajé como el Ogto, blog interesante dedicado a comentar las experiencias de vivir viajando de esa manera. Dicho blog lo conocimos por los famosos calcos que se ven en los subtes y luego gracias a El Noveno.


PD1: ahora el problema es el "interlineado". Pero bueh, igual se lee.

PD2: Quizás algún lector habituado a utilizar los trenes que surcan el suelo bonaerense digan ¿Pero esto no es nada comparado a bla bla bla? Sí, ya lo se. Los pasajeros del Subte, línea D, somos nenes de pecho (?) al lado de las barbaridades que se sufren en los trenes (o en la mayoría de ellos). Y no debe ser dejado de lado, todas cosas que imagino que ya conocerán bla bla bla, pero aquí comento desde mi experiencia personal, no es que no me importen esos problemas bla bla bla, cosas que ya todos saben... en fin... eso.


Saludos.
SirThomas.

2 comments:

Cinzcéu said...

No es falta de solidaridad sino imbecilidad profunda. No sólo ocurre con el que sube al subte, suele pasar con quien traspasa cualquier puerta pública. Por ejemplo, baja del colectivo y se queda parado en el preciso lugar en que apoyó sus dos piecitos; o bien sale de una puerta giratoria y se detiene allí a pensar acerca del rumbo que tomará su vida. Saludos.

SirThomas said...

Gracias por ampliar los ámbitos donde se da esta situación.

Las puertas giratorias siempre me complicaron a mi :P, todavía les tengo un miedo aterrador, igual una vez que las atravieso ya está, sigo mi camino lo más campante.

Saludos.