Tuesday, October 27, 2009

El Comando Cucharita.

Me tienen harto.
Todas aquellas personas que raptan las cucharitas que utilizan para prepararse su café, te, mate cocido o lo que fuere. No me interesa saber qué motivos o razones los llevan a cometer este tipo de infracciones, dejando abierta la posibilidad de dejar sin elementos con qué revolver a quienes venimos después y queremos prepararnos nuestro café, te, mate cocido o lo que fuere.

Hasta hace unas semanas, esta cuestión era doblemente rompe pelot*s dada la baja cantidad de cucharitas que los empleados de la editorial jurídica en la que trabajo disponíamos para los propósitos para los cuales fueron inventados tales utensilios. Por eso estaba siempre latente la posibilidad de que no podamos llevar a cabo nuestro cometido.

Alguno esgrimirá, con razón, que la empresa debería proveernos de una cantidad de cucharitas tal que cada cual tenga la suya (al menos en número, se entiende) pero si esto o no es así, o si lo fuere (ver abajo) de todas formas hay que erradicar esa por demás egoísta actitud.

Así que, ya lo saben:
- No te lleves contigo la cucharita luego de haberte preparado el café, te, mate cocido o lo que fuere, si es que no quieres ser el culpable de haber dejado a un compañero sin cucharita.

Me tienen harto.
Todas aquellas personas que luego de haberse preparado su café, te, mate cocido o lo que fuere, no lavan y devuelven a su lugar correspondiente la cucharita que han empleado, para que luego otro pueda utilizarla.

Desde hace unas semanas, esta cuestión se vio aliviada, en cierto sentido, ya que las cucharitas pasaron a igualar (o me animaría a afirmar que superar), en número a los empleados, con lo cual, cuasi siempre hay una cucharita disponible para que uno se prepare su café, te, mate cocido o lo que fuere. Pero ¿qué pasa? Confiados quizás en la multitud de cucharitas que ahora nos acompañan, muchos obvian una de las fases más importantes en la elaboración de sus bebidas, consistente en lavar, señores, lavar, las mismas, luego de su utilización.

Así que, ya lo saben:
- Recuerda lavar siempre la cucharita que utilices para preparar tu café, te, mate cocido o lo que fuere, porque cabe la posibilidad de que de esa manera le quites la posibilidad a otro de que tome una cucharita limpia y preparada y en condiciones óptimas para ser utilizada, obligándolo a realizar un paso extra previo a la preparación, paso extra que no debería existir si todos procedemos como corresponde.

Saludos.
SirThomas.

6 comments:

Cinzcéu said...

He sabido filosofar sobre éstas cuestiones y he intuído que es probable que esta gente: a) viva con un familiar (madre, mujer, padre, marido, hijo/a u otro/s) que lava lo que ensucia; b) pague servicio doméstico al solo efecto de que lave lo que ensucia; c) viva con otros dejados y roñosos que no lavan lo que ensucia ni tampoco lo que ensucian ellos. De todos modos, si así fuera (y como ya señalara una vez 1+) deberían poder distinguir lo público de lo privado: uno, si quiere, puede ser dejado en su privacidad pero debería atender a cierta urbanidad en el laburo.
Aprovechando el tema (y con tu permiso, Sir), me permito hacer un llamado a la mayoría silenciosa que utiliza las papeleras de oficina para depositar restos orgánicos: cáscaras de fruta; frutas que tras semanas en un armario (laboral) se pudrieron; restos del pescau, milanga, guiso o ensalada que morfaron al mediodía; yerba mate usada y a veces fermentada durante el fin de semana largo.
Las papeleras, compañeros, como indica su nombre, son para depositar papeles. Los residuos orgánicos, por favor, los tiran en el tacho de la cocina o se los meten en el bolsillo y los van a tirar a un relleno ecológico del CEAMSE.
Gracias.

Conta Dora said...

Entre tu queja cucharesca y el comentario de Cinzcéu, me dejaron sin palabras!! jajaja!

Besos!

César said...

Sir, no tiene idea de hasta qué punto lo entiendo y pego el grito en el cielo por lo mismo que usted reclama. Por suerte, en el Estudio hay cucharitas de más ya que suelen haber reuniones y se les suele dar café, té o lo que sea que quieran tomar los eventuales visitantes. Pero conceptualmente (?) entiendo lo que dice, hay un hornito (?) para calentar las cosas, como así también una heladerita y utensillos que sí escasean (como platos y cubiertos) y la falta de consideración para las distintas situaciones que requieren de una porción de mencionada consideración es notoria en varios de mis compañeros de trabajo, creo que el hecho de que el Estudio tenga una persona o dos que limpia la oficina luego de la jornada laboral mal acostumbró a varios acá, verificando las características que mencionó Cinzcéu en el primer párrafo de su comentario. No me haga hablar! :P

Un abrazo Sir y ojalá el cambio surja en algún momento.

SirThomas said...

Cinzcéu.
Es muy probable que sea como usted dice, de algún lado tiene que venir esa molesta y poco higiénica dejadez. Respecto de lo segundo, por suerte no he sido testigo asiduo de tales acciones pero cada tanto suceden y son tan detestables, o más, que las destacadas en el post. El tema almuerzos/comestibles en la oficina suele generar conflictos varios.

Saludos y gracias por pasar.

Conta.Dora.
Bueno!, gracias por pasar Conta :)

Saludos.

César.
Por la descripción que hacés, se parece bastante a lo que sucede en la editorial; con la salvedad de que hace apenas un tiempito que sobran las cucharitas, aunque tazitas "para invitados" sí había desde más tiempo atrás. También, como remarcás, en nuestro trabajo hay personas que luego limpian todo lo que uno ensucia, desde luego, pero cuando culmina la jornada (?), en el mientras tanto y conforme lo dicta el sentido común, tratemos de mantener limpio aquello que sea de uso común.

Saludos.

Meme said...

La capacidad del niño Sir
para narrar ciertas cuestiones conflictivas
dentro de su ambito labural es Gloriosa.-

Sera la hora Thomas
que le hagas un agujero a una cucharita
y la entres a usar de llavero.-

SirThomas said...

Meme.
Gracias por su elogioso poema y el sabio consejo.

Saludos.