Thursday, February 07, 2008

Admiración y Rechazo

Admiración.

Me generan aquellas personas que tienen tal capacidad de abstracción que les permite leer mientras están haciendo uso del transporte público.

Haremos hincapié en los pasajeros del Subte, Línea D, que es el medio de transporte que más utilizamos y del cual podemos hacer un análisis pormenorizado, ya que lo usamos todos los días para ir y venir del trabajo.

Realmente me sorprende cómo pueden abstraerse del contexto, del entorno, del ruido, de los demás pasajeros, del “correte que me bajo”, del “te sentás?”, del "Te llamo o me llamás?, llamame" (ah, no, eso no va acá) y demás cuestiones que a mi me hacen realmente imposible la tarea.

Están aquellos que leen mientras viajan sentados, desde luego, que tal vez lo tengan más fácil, pero también existen otros que pueden hacer lo mismo pero viajando parados, incómodos y de todas maneras no alejan sus ojos de las hojas para continuar con la lectura. Algunos casos son verdaderamente llamativos, porque pueden estar metidos en el medio del vagón, o bien en las cercanías de las puertas, pero completamente rodeados de gente, levantando el libro o apunte que esté leyendo para no perder de vista su lectura.

Resaltamos especialmente a aquellos que leen libros básicamente por placer, no a los estudiantes que leen apuntes en el viaje, que tal vez lo hacen motivados por la necesidad, por la urgencia de terminar de leer algo previo a algún parcial o bien a alguna clase importante. Digo, de todas maneras se llevan mi admiración, pero me caen más simpático los primeramente mencionados, que lo hacen por gusto y no por necesidad.

Quedan completamente dejados de lado aquellas personas que leen el diario en el Subte y reciben todo nuestro repudio los que tienen como lectura al diario La Razón, que entregan gratuitamente en las estaciones del subterráneo. Por qué? Ya lo ampliaremos en otro post exclusivo para ellos.

Rechazo.

Me generan aquellas personas que, en circunstancias similares a los mencionados en el apartado anterior, están meta mandar mensajes, revisar el celular. Por qué? Bueno, primero y principal porque están enmarcadas dentro del grupo de los “seres humanos que utilizan el celular, agravado por hacerlo en proporciones estratosféricas, en cualquier momento y lugar”. Aquellas personas que no pueden vivir sin estar con el celular a mano, que viven mandando mensajitos, e incluso jugando a los jueguitos que trae el mencionado aparato, que como ya todos sabrán fue creado por el mismísimo demonio.

Ambos comparten dos virtudes.

La concentración, por un lado, y la abstracción de agentes externos, por el otro, lo que les permite la continuidad de la actividad.

Unos la usan para cultivarse, para despejarse, para darse placer visual, para incrementar sus conocimientos, para llegar mejor preparados a un parcial o clase (estos últimos no tienen mi simpatía total, sí la admiración por lo ya destacado).
Los otros, para romper las bolas, porque seguro son de esos que mandan mensajes por cualquier estupidez, para hacer llamadas innecesarias, o como destacamos más arriba, para jugar a los jueguitos, o bien para comunicarse dirán los defensores del uso indiscriminado de celular.

Preguntan por mi?

No estoy en ninguno de los dos grupos de personas destacados. Más bien en uno intermedio (¿?) ya que soy de los que van escuchando música.


Saludos.
SirThomas.

9 comments:

Nacho said...

Yo en general entraría en el grupo de los que leen apuntes. :razz: Aunque a veces en un cuarto grupo (?) que sería el de los que van ensimismados en sus pensamientos. (?) Y otras en un quinto: durmiendo.

Ayer, por cierto, le comento, me encontré en vivo y en directo en una situación donde un celular podría haber sido útil: una pareja esperaba un micro, y éste no llegaba. Era muy temprano así que la agencia no estaba abierta, por lo que la opción era llamar a la compañía. Pero el teléfono público que había cerca no andaba. Claro que con un teléfono público funcionando se solucionaba, pero bueno. Si hubiera tenido uno se los podía prestar para ver si en la compañía les aclaraban su panorama.

Me dejó expectante lo de La Razón.

SirThomas said...

Nacho: Gracias por el aporte.
1) Aquí destacamos pura y exclusivamente a estos dos grupos dentro de la masa pasajeril del subte. En alguna otra ocasión haremos algún que otro comentario sobre los demás subgrupos existentes. De todas maneras nos levantamos de la silla y le brindamos la siguiente :standingovation: por su acertado comentario.

2) Bien. De a poco nos vamos abriendo un poco hacia el universo celular; si en alguna situación como la que usted menciona u alguna otra similar en donde la utilización del aparato mencionado puede acercarnos una solución, bienvenido sea. En casos de emergencia, sí se puede utilizar. En cualquier otro caso NO.

Saludos.

3) Lo de La Razón quizás lo estaremos publicando el próximo lunes (?).

César said...

Y los que a veces leemos La Gaceta de Económicas? :P . Yo solía leer por placer en los transportes públicos, libros de Clancy, espionaje, mi género preferido... dejaba de existir el mundo... recuerdo una anécdota de una vieja puteándome en el subte A porque no la dejaba pasar, bah, inconscientemente porque estaba leyendo parado y no sabía si existía algo alrededor mío :P . La cuestión es que le di una lección al decirle "ve señora, uno lee un libro y se quejan, después se quejan de los que no leen libros y les dicen que son delincuentes o algo así, la culpa no es del chancho evidentemente" todos miraron sin decir nada, aunque sabía que la culpa era mía por estar parado ahí en el medio desconsiderado del mundo jajaj, igual tenía ganas de decirlo, son esas reacciones dadas porque me cagó la inspiración vio.

Sin embargo, no leo cosas de la facultad en los transportes públicos, no le veo mucho sentido, será por esa sensación de necesidad que es diferente a la del placer. Cuestión de prioridades porque puede pasar que algo de la facultad sea interesante y provoque placer leerlo, pero no cae en un marco prioritario. Da para post.

Porqué dije "solía"? Porque prácticamente no uso más el transporte público, a los lugares o voy caminando o voy en bici y dentro de quiénsabecuándo quizás agregamos cuatro ruedas :P . Difícil leer algo.

Con lo del rechazo, compartimos, odio más que nada a los que juegan a los jueguitos y con los sonidos del mismo al mango, para agarrarle el dichoso aparato y tirárselos por la ventana abierta más cercana.

Saludos, gran post.

SirThomas said...

Jaja :pechito: que buen último párrafo :P.

Pero volviendo al inicio de tu comentario, en esa situación en particular que destacás y que te tuvo como protagonista, yo sería de los que te insultarían a vos por no dejar libre el paso a la señora en cuestión, asi que espero no cruzarte en algún momento en situación similar jaja. Igual, humildemente reconociste que vos eras el que estaba en falta, así que va punto por eso.

Justamente el ejemplo que diste fue una de las cosas que motivó el post; un flaco bloqueandole el paso a una señora que se quería sentar y el pibe con la mirada fija en el libro.

4 Ruedas? Primero el techo, después el auto, querido :P.

Abrazo !!

Nacho said...

Jajaja me causó gracia lo que contestó César igual.

El último consejo de Tom es como los que le daba Griguol a sus jugadores cuando firmaban su primer contrato.

Fede said...

Me encanta leer en el transporte público, y debo admitir que genera en mí un nivel de absorción supremo. El tiempo vuela cuando estás leyendo, el otro día casi me paso de estación.
Pero es MUY tentador sucumbir a la tentación del audio portátil. Cuando uno está cansado, se vuelve la solución a mano para hacer el viaje más divertido.

Lo del celular es inexplicable, en especial porque cada vez que llamás o mandás un mensaje GASTÁS PLATA! Ya bastante que subió el boleto, al menos el entretenimiento en el viaje lo quiero GRATIS!

SirThomas said...

Nacho: No sí sí, contado es muy gracioso. Y sí, el viejo la tenía clara, por eso el consejo. Es todo un tema ese de los "jóvenes y los autos".

Fede: Otro testimonio más que da fe de lo expuesto en el post (sobre lo de la abstracción cuando se lee). Estupendo aporte.

Excelente último párrafo también.

Nacho said...

Ah, yo tengo algo peor. El otro día me tomé un REMÍS en vez de un bondi, y cuando me estaba trayendo de vuelta a casa me olvidé de indicarle dónde tenía que doblar por venir leyendo el diario. Perdí totalmente la noción del tiempo, decí que se ve que vino lento, porque en un momento bajé la vista y me puse a leer y a los... no sé, 10, 15 minutos, me acordé de dónde estaba y JUSTO estábamos llegando a Coto, que es una o dos cuadras después de donde había que doblar. "Acá, acá", dije, y tuvo que hacer una maniobra rarísima el tipo para dejarme. En fin.

SirThomas said...

Jaja. Cosas que pasan. A mi me puede pasar algo similar solo que en vez de perder la noción del tiempo por estar leyendo la pierdo por dormirme, cosa que suele ser mucho más peligrosa (?)